Acoso y derribo

Audio sobre el que comento

Ya han pasado varias semanas desde que este audio vio la luz y se convirtió en viral. Mucha gente se sorprendió y escandalizo cuando escucho a semejante zopenco acosando y avasallando a uno de sus trabajadores. Por desgracia a otros no nos sorprendió tanto, es una realidad que se vive a diario en el mundo laboral de Españistan. Como ya denunciaba en “trilero en acción” los jefecillos trileros actúan de este modo, con estas formas, en muchos casos, solo que no ven la luz y se pierden como simples reuniones Gestapo en oscuros pasillos o salas de reuniones.

Esto sucede a diario en Españistan, y es así de lamentable que todo esto en la mayoría de los casos quede impune, nadie haga nada y los principales afectados que son los trabajadores apenas protesten o denuncien estos tratos. Son cientos de casos de acoso laboral, de malas formas, insultos, degradaciones hacia empleados, y tan tan pocos los que denuncian, o simplemente dicen basta, exigen respeto, o se niegan a continuar una conversación con ese tono.

En el caso del audio todo esto parece suceder en el sector del automóvil, en una cadena de montaje. Yo lo he visto y vivido también en un mundo que presume de ser más sofisticado y cosmopolita. Da igual un taller, que un exquisito y refinado edificio de oficinas. Muchos al escuchar el audio pueden imaginarse la escena; el típico cateto cretino que le ponen de jefecillo en la cadena de montaje y el empleado, un chico joven sin experiencia y sin demasiada formación. En el mundo de oficina sucede algo parecido, siempre hay un mentecado endiosado que es el jefecillo de turno, y que arenga de manera tan despectiva y humillando a cualquiera de sus empleados que no le congratule. La situación es simple; un jefe con pretensiones y vanidoso en frente de ese recién licenciado de informática que esta llevándose la charla de su vida tras haber hecho cientos de hora extra, y que mientras le da la chapa un puto engañao que cobra dos duros mas que él piensa; “por que coño hice informática si yo quería ser jardinero, al menos las plantas no son tan gilipollas ni huelen tan mal”

En el mundo empresarial esto sucede mediante reuniones Gestapo, en una bonita sala acristalada con un tipo con traje y maletín, repeinado y que va de super ejecutivo, en el mundo del taller sucede en el despachito del cacique local que ponen al mando del taller. Da igual el entorno, da igual el sector o la profesión. El problema es que la dignidad del trabajador se esfuma en el mundo laboral español, y se esfuma ante la pasividad de todos los factores influyentes; ante la pasividad de los trabajadores, la de los sindicatos, los empresarios y los políticos (sobre todo estos dos últimos).

Ya no solo nos han recortado días de indemnización por despido, o la cuantía de la prestación por desempleo, o derechos como trabajadores, lo que sucede es que poco a poco la clase trabajadora también ha sufrido recortes en dignidad, y sobre todo en amor propio, en orgullo.

Ya sea por desconocimiento, por ignorancia o por dejadez, hemos pasado de estos problemas, siempre con el mismo miedo a perder el puesto de trabajo, miedo a ese despido. El problema es que ese miedo al despido es más grande que el miedo a perder la dignidad, a agachar la cabeza decir “si bwana” y tragar con todas estas reprimendas y sucias tácticas que se aplican en el mundo laboral.

Como vemos por ejemplo en el audio, el mentecato del jefecillo le trilea de lo lindo al chaval, y le hace firmar un parte de baja, le está haciendo la del truco del almendruco, pero muchísimo más descarado. El chaval intimidado por la reprimenda, por los gritos, por las humillaciones y el tono, al final lo único que quiere es salir de allí y que acabe esa pesadilla. Es engañado, ninguneado y humillado, y lo peor de todo es dado de baja voluntaria en la empresa, perdiendo así su prestación por desempleo y finiquito.

Una pregunta que me acecha viendo como trata el jefe a este chico; ¿Cómo puede dormir alguien por la noche tratando a otro ser humano así, haciéndole eso, engañándole así? Simplemente porque es un hijo de puta. No hay otra razón. Es un sin vergüenza, que ni siquiera será nadie en su empresa, que es un jefecillo del tipo vigilator que han puesto ahí para controlar y azuzar a los empleados, a que trabajen más, mas rápido, en menos tiempo, mas y mas, y a la mínima distracción…zasca!;  reunión Gestapo y apretar las tuercas a todos esos putos currantes, esos putos vagos que les pagamos 600 euros al mes y les explotamos como animales. Manda cojones.

Lo lamentable del berzotas del jefecillo es que él no se distancia mucho del empleado al que está lanzando la regañina, al que esta humillando y al que está engañando. Él es un empleado por cuenta ajena, al cual le han subido un ligero peldaño por delante de todos, y aquí se produce el síndrome engañao, el cual  ya se cree un jefazo, alguien con peso en la empresa, como si fuese a heredar la empresa o tuviese acciones de ella.

Estos roles del trilero avasallador y el empleado sumiso se dan a diario, nunca o casi nunca se denuncian, y es más, se suele aplaudir al avasallador, se suele legislar y facilitar la labor de gentuza así, que sus sucios juegos queden en la sombra, impunes ante su falta de humanidad. Y aun es más, se condena al empleado que resiste, al que protesta se le criminaliza, al que se queja, aquel que ante una situación así pide la intermediación de un sindicato, aquel que dice basta, aquel que exige sus derechos, o simplemente aquel que exige dignidad…han conseguido que pensemos que todo eso, (quejarse y protestar) es inútil y no vale para nada.

El mercado laboral es sucio y feo, como una choni cuando vuelve de fiesta a las ocho de la mañana, ya todos sabemos cómo se las gastan los jefecillos, los trileros, los losers engañados, y ante tanta estupidez no podemos hacer otra cosa que no sea resistir, luchar por nuestra dignidad, denunciar estos casos y sobre todo no permitir que alguien que es una persona, como nosotros, sin más, hombre frente a hombre, que no te hable así, exigir dignidad, el puesto de trabajo es algo efímero y etéreo, al final por mucho que sea un jefe quien te habla, e solo es una persona, igual que cualquier otra, y lo primero es exigir dignidad, respeto y un trato humano. Nadie es más que nadie solo por que tenga un cargo mayor.

Ya lo dije hace tiempo; vuestro jefe no es vuestro amo. Que os pague una mierda de sueldo no le da derecho a nada, ni hablaros como le salga del nabo, ni a exigiros trabajar de más, ni acosaros, ni a perseguiros, ni a ningunearos, ni amenazas, ni a nada… antes que trabajador somos personas, no lo olvidéis.

 

 

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