Nos tienen donde querían

Ya ha pasado una década desde la gran Crisis bursátil mundial de finales de 2008 y me gustaría hacer un pequeño balance y resumen de cómo ha quedado el panorama tras una década de “ya no hay crisis”, “recortes necesarios”, “la cosa parece que está mejor” , “no existe otro camino para salir” , “hay que salvar a la banca y refundar el capitalismo” y diez años de auténtico fango político-económico que hemos podido gozar en Españistán y gran parte de países “desarrollados”.

Tras la última crisis, las élites (y englobo banqueros, políticos, multinacionales, grandes corporaciones, oligarcas, nobleza, grandes fortunas, empresarios, “gente de bien”…) ha sobrevivido prácticamente sin grandes shocks, de hecho, incluso muchas de esas élites han tenido más beneficios, han crecido y se han hecho más poderosos y ricos.

Bendita crisis

Mientras, los trabajadores han ido perdiendo derechos, poder adquisitivo, y han ido cayendo en la miseria. A la par, ese sentimiento de “bueno, por lo menos no estoy tan mal como mi vecino” ha ido ganando fuerza, ahondando en el cisma del individualismo postmoderno.

Todo esto llevó a una de las mayores pérdidas, que ha sido la pérdida de la identidad propia.

Nos han dicho que la crisis era por nuestra culpa, por consumir poco, o por no consumir mucho. O por consumir por encima de nuestras posibilidades. Nos han dicho que era nuestra culpa no emprender, o emprender a lo loco también. Nos han dicho que era nuestra culpa por no ahorrar, o ahorrar como avaros y/o invertir mal. Era culpa nuestra por no aceptar rebajarse el salario, o por acabar en paro por no hacerlo. Era culpa nuestra por no haber protestado, también era culpa nuestra por salir a gritar a la calle y ajetrear a la algarabía. Vamos, que hagas lo que hagas, las élites señalan a la clase trabajadora “esos pobres idiotas sin idea de economía y que la han jodido pero bien por su falta de ….(pon aquí lo que quieras, que si lo repiten mucho los medios y poderosos, las ovejitas acaban creyéndolo)”.

Los que mueven los mercados, los que los legislan, el tejido empresarial, la bolsa, los bancos, agencias de rating, los inversionistas, los multimillonarios, accionistas, ejecutivos  y las grandes cuentas, en definitiva todos los grandes y determinantes pilares que mueven la economía nos dicen que la culpa es nuestra, obviando el importantísimo y omnipotente papel que ejercen ellas mismas sobre el devenir económico del país.

Como si mi primo Antoñete, electricista en paro y sin estudios, fuese tan (o igual de) influyente en la economía del país como una empresa del Ibex con vínculos financieros y políticos. Hemos perdido el Norte, o mejor dicho, nos han quitado la brújula y pintado de algo que no es.

Hemos perdido mucho, desde la perspectiva hasta las ganas de luchar y protestar. Se han invertido muchos millones en propaganda, publicidad y massmedia, para hacer que los trabajadores tengan miedo y asuman su rol de borreguito. “Las cosas son así, ¿qué vas a cambiar tú, piltrafilla?”.

Tras una década de crisis nos tienen donde quieren. Y ellos están también donde buscaban.

La temporalidad en España ha aumentado (tenemos un mercado laboral que es capaz de crear y destruir el 5% del mercado laboral en un día), con una volatilidad muy buena para los juegos especulativos de la bolsa, pero muy mala para el que necesita comer y pagar su piso cada día. Aún hay gente, que cuando en la tele dicen “la economía va bien” no distinguen o saben que se refieren a las élites, no a ellos y su situación.

Hemos perdido días de indemnización por despido, cuantía y tiempo de prestación por desempleo (y ojito a propuestas como las de C’s que aún pretenden bajarlo más). La fotografía actual del mercado laboral es la siguiente: 26% de temporalidad y un 32% de los asalariados cobrando el salario mínimo. Súmale el desempleo, que aunque se ha rebajado algo, todo ha sido a base de trabajos basura, temporales y mal pagados.

El paro juvenil sigue siendo “top3” de Europa, tenemos medalla de plata.

Los trabajadores han perdido gran parte de su capacidad negociadora, y al mismo tiempo se han facilitado los despidos masivos. Esto es como cortarle las piernas a alguien y luego soltarte en una maratón donde te persiguen velociraptores. Y al final de la maratón decirle: “no has ganado porque no te has esforzado, puto loser”.

Nos tienen donde quieren…

  • El 91% de los contratos que se realizan son temporales.

  • El 80% se realiza mediante la modalidad de obra y servicio.

  • El 56,8% del empleo creado en España es totalmente precario.

  • El 46% de los despidos son despidos colectivos, los despidos individuales por causas objetivas y el desempleo parcial.

  • La tasa de desempleo juvenil más alta de Europa (36%), después de Grecia. Alemania tiene un 6% y la media europea es 16%..

  • Pasamos de tener 44 días de indemnización por desempleo a 33 en los mejores casos. Llegando a acuerdos de menos días en muchos casos (C’s propone 12 u 8 por que son muy de la clase trabajadora y se enfadan si les dices que representan al IBEX, la CEOE y los poderosos).

  • Recortes en prestación por desempleo: una rebaja de la prestación por desempleo a partir del séptimo mes del 60% actual (sobre la base reguladora del salario) al 50%.

  • Sueldos que no suben y pérdida de poder adquisitivo: los sueldos subieron aún menos, un 0,1%, de forma que la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores superó en un 17% la de los pensionistas.

  • Recortes en sanidad y educación: los recortes han reducido a la mitad la inversión pública en educación y un 37% en sanidad durante la crisis (por contra el gasto militar, sueldos de la casa real y ayudas a la iglesia han subido. Así que cuando os entre una infección os coméis unas balas de fusil que seguro que os curáis).

  • Subida de precios: viviendas, luz, gas, agua y productos básicos.

  • Nuevo reflote en precios de alquiler en las grandes urbes.

Son sólo algunos datos. En estos diez años, caímos, tocamos fondo y apenas hemos remontado (hablo de la clase trabajadora, por supuesto). Todos sabemos que se avecina otra recesión, la burbuja inmobiliaria y especulativa vuelve a subir, la vivienda se está volviendo a dispara y descontrolar,  los mercados y economías empiezan a moverse (nuevamente) sin miedo, inflando otra vez la burbuja. Es cuestión de tiempo, y no hace falta ser un premio nobel de economía para verlo.

Nos tienen donde quieren. De momento, claro. Nos quieren aún más abajo, porque eso significa que ellos estarán aún más arriba.

Id preparando el culito clase trabajadora, en la siguiente ostia caeremos muchos más, perderemos mucho más y las risas en el club Bilderberg seguirán resonando ampliamente en sus salones.

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